2ª Parte: GALANTEO Y PUGNAS POR LA PAREJA
Otro de los aspectos que hay dentro del galanteo de la pareja es el de la ofrenda. El verderón (familia del jilguero) roquero solitario y bejaruco buscan y capturan presas más vistosas y sabrosas que las que acostumbran fuera de este estado emocional. Desean quedar como auténticos machos delante de sus hembras que esperan esas presas como regalos. Se establece así una relación animal (parecida al noviazgo) que se enriquece con besos y caricias. La cabra montesa sustituye el beso en los morros de su pareja por el beso cunilinguo. El exponente máximo de ternura corre por cuenta de cisnes y pingüinos, que se pasan horas mirándose a los ojos, al tiempo que entrelazan sus cuellos y rozan furtivamente las comisuras de sus picos.
En el mundo animal, al igual que en el humano, a menudo hay disputas entre quienes desean a la misma hembra. El ciervo volador entabla crueles peleas sobre las ramas de los árboles, donde los machos se encaraman para perseguir a las hembras. Los contendientes entrelazan sus grandes mandíbulas, que recuerdan los cuernos de un toro e intentan arrojarse mutuamente al suelo. El ganador, una vez recobrado el aliento, invita a la hembra a situarse sobre una diminuta fuente de néctar que ha conseguido en la corteza de un castaño; cuando la hembra está tomando ese afrodisiaco, allí mismo, el macho se encarama sobre su espalda y consuma la cópula. Más contundentes son los enfrentamientos de los machos de la cabra montesa en donde los machos se dan golpes que podrían resultar mortales para cualquier humano, y que el animal les puede soportar gracias a la doble capa de huesos existente en el lugar donde recibe el impacto.
1ª Parte: MANIOBRAS DE ATRACCIÓN E INVITACIÓN SEXUAL
3ª Parte: HAY AMORES QUE MATAN
4ª (y última) Parte: SIMILITUDES DEL COMPORTAMIENTO ANIMAL CON LOS HUMANOS
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