Pero no sólo es un problema de violencia o juegos orientados para adultos a los que los niños acceden y no deberían. Hay otros problemas relacionados con el sexismo, racismo y valores que no son apropiados para un menor y que ciertos videojuegos inculcan de manera sutil haciendo que el joven vaya formando su personalidad basándose en dichos valores.
El tema del sexismo es bastante claro ya que según una investigación encargada por CIDE (Ministerio de Educación y Ciencia) y el Instituto de la Mujer durante 2004 y 2005 se llegó a la conclusión de que todos los videojuegos analizados reproducían algún estereotipo sexista. La mayoría de los videojuegos están dirigidos a niños y algunas niñas también juegan a ellos, pero sin embargo los videojuegos orientados a las niñas no producen el efecto contrario. En los videojuegos siempre el papel protagonista o salvador es del hombre y en caso de que sea una mujer siempre se muestra con ropas y elementos corporales que tienden a la exageración, además de mostrarle con características del hombre.
En el tema del racismo también vemos elementos importantes a tener en cuenta, ya que siempre se muestra a los enemigos o malos encasillados, es decir, el terrorista siempre es un fundamentalista islámico, el traficante es un colombiano, etc.
E incluso en ocasiones pueden ser utilizados como aparatos de propaganda como en el caso del Ejército de los EEUU que repartía de forma gratuita el juego America’s Army.
Todo este cúmulo de detalles, que a simple vista pueden parecer triviales o que a una persona madura y formada no le afectan o los ve como irrelevantes, en la personalidad de los niños afecta seriamente a su formación ya que todos estos estereotipos y roles se le van quedando y acabará viéndolos como lo normal y habitual.
Por otro lado, la supuesta capacidad socializadora de los videojuegos no es tal por los resultados que se desprenden de las propias encuestas, en las que los niños reconocen que el jugar a videojuegos les quita tiempo y les hace ver menos a sus amigos. Sí es cierto que algunos videojuegos desarrollan capacidades y habilidades en los niños, pero como todo, debe ser utilizado en su cierta medida ya que el abuso puede llegar incluso acrear adicción a estos juegos.
La solución a esta situación evidentemente radicaría en una mayor concienciación por parte de las empresas, pero lo inmediato es que los padres se involucren y hagan un esfuerzo por estar al tanto de lo que utilizan para el ocio sus hijos.
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