A su creador, Toru Iwatani, le surgió la idea mientras comía unas Pizzas con unos amigos. Así es el comecocos, una pizza a la que le falta un trozo. El nombre llegó después. Se basaron en una onomatopeya japonesa, Paku, que representa el sonido que se produce al abrir y cerrar la boca. Luego el nombre se formalizó en Japón como Puck Man. La exportación del juego a Estados Unidos y la malsonancia de este "Puck Man", muy similiar a una frase malsonante en inglés, configuró el nombre que ha prevalecido hasta hoy, Pac Man.
Comercializado por la empresa Namco, el comecocos ha sido uno de los videojuegos más influyentes y más versionados en la ya larga historia de los videojuegos. Ha generado más de 100 millones de dólares de beneficios. El comecocos ha sido jugado más de 10.000 millones de veces pero no se agota en la versión originaria pues actualmente hay distintas versiones como Pac Man World o Pac Man para móviles.
En el momento de su llegada al mercado, eran los "marcianitos" en todas sus variantes los reyes de las salas recreativas. No existían aún las populares videoconsolas y quien deseaba pasar un rato divertido debía acudir a esos centros que llenaban las ciudades. Aunque bajo una apariencia sencilla, se esconden una serie de complicadas estrategias que renuevan día a día la forma del juego. Una de las leyendas que acompañan a este juego y que circula por la Red es la del norteamericano Billy Mitchell, que consiguió una puntuación de 3.333.360 puntos alcanzado el nivel 255 con la primera vida. En seis horas realizó todo el juego acabando con las 256 pantallas que el juego tiene. Todavía ostenta el récord desde hace más de veinte años. |