Debido a los gastos que supone la música, Stroschen decide alquilar dos cuartos de su casa y de esta manera financiar sus producciones y su estudio de música. Así comenzó lo que hoy se ha convertido en el Propeller Island City Lodge.
A Stroschen le parecía muy aburrido alquilar los cuartos tal cual por lo que los decoró con algunas de sus creaciones. Esta iniciativa tuvo mucho éxito, sobre todo en Inglaterra gracias a la prensa. Debido a este éxito, Stroschen estaba permanentemente ocupado gestionando su pequeña pensión, por lo que decidió aumentar el negocio y de esta manera poder permitirse el contratar a un equipo de personas para trabajar en su negocio, y él recuperar el tiempo para dedicarse a su música.
Compró una pensión que se encontraba en el mismo edificio y durante cinco años desarrolló los trabajos de adaptación, a la vez que creaba cientos de objetos y obras que compondrían las habitaciones. Además de este trabajo de creación, Stroschen tuvo que conseguir que las habitaciones cumpliesen los requisitos de seguridad exigidos y convencer a las autoridades de que su proyecto era viable a pesar de lo original.
Finalmente el hotel de Lars Stroschen consta de 45 habitaciones diseñadas y decoradas de las formas más sorprendentes. Un efecto que se realza con esculturas acústicas en cada habitación. Estas esculturas o músicas están compuestas especialmente para cada ambiente.
Nombres como “Habitación de los símbolos”, “Habitación naranja”, “Bosque” o “Desnudos” son los que podemos encontrar en sus habitaciones. Desde la web del hotel se puede entrar en cada una de estas habitaciones y elegir la que más nos guste. Además los huéspedes podrán cambiar de habitación abonando 25 euros de más en caso de que se alojen por más de un día y de que haya disponibilidad, permitiéndose el cambio de manera gratuita a partir del cuarto día de alojamiento.
Las habitaciones podríamos pensar que van a tener unos precios muy altos pero como máximo están en unos 115 euros. Así que desde unos 70 euros podemos encontrar otra forma de ¿alojarnos? o de ¿ver una obra de arte? en plena ciudad de Berlín.
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