Un parque cercano a las estaciones de autobuses y RENFE en el cual podemos pasar un agradable y tranquilo paseo contemplando sus estanques, palomares, y diversas especies animales. No sería extraño coincidir en este lugar con un personaje de la talla de Miguel Delibes, incondicional de estos parajes.
Si salimos del Campo Grande por la Puerta del Príncipe (antigua salida de la ciudad hacia Madrid) nos sumergiremos en el agradable Paseo de Filipinos, en el cual se encuentra la Iglesia de los Agustinos Filipinos y su museo Oriental, de gran valor artístico, más adelante nos toparemos con un monumento realizado a principios del siglo XX y dedicado Cristóbal Colón quien murió en esta villa.
Una vez allí tenemos varias opciones. Una de ellas es la de pasear por la Acera de Recoletos, plagada de edificios burgueses de los siglos XVII y XVIII en cuyos bajos se alojan diversas cafeterías donde acumular fuerzas para continuar con nuestro paseo.
Y finalmente, rodeando también el Campo Grande encontramos la Plaza de Zorrilla en la cual se eleva la estatua del escritor vallisoletano José Zorrilla, monumento de 1900, y también uno de los edificios más majestuosos de la ciudad: la academia militar, cuya primera piedra fue colocada por Alfonso XIII el día 4 de mayo de 1921 y fue el centro de la séptima región militar hasta hace pocos años.
Desde la Plaza de Zorrilla, recomendamos dos itinerarios. El primero de ellos nos llevaría por la calle Miguel Iscar hasta la casa-museo de Cervantes. Aquí vivió, entre 1603 y 1606, Miguel de Cervantes y su familia, en esta casa terminó de escribir el "Quijote", un lugar que nos transporta a la vida cotidiana en una morada hidalga del siglo XVII. Junto a la antigua residencia del escritor, se encuentra el Museo de la Real Academia de Bellas Artes. Por otra parte, podemos tomar dirección hacia la Plaza Mayor a través de una de las calles más comerciales del centro de Valladolid, se trata de la calle Santiago, en la cual se conjugan modernidad y tradición de sus edificios hasta llegar a la Plaza Mayor presidida por una estatua del Conde Ansúrez (1903), señor de la ciudad en tiempos del rey Alfonso VI y el ayuntamiento de la ciudad.
Los paseos por los alrededores de esta plaza no tienen desperdicio. Iglesias, conventos, museos, mezclados con bares y restaurantes de la más alta gastronomía preparada para los paladares más exigentes y, además, teatros y numerosos cines que convierten a la capital castellana en una de las ciudades más cinéfilas de España. No es de extrañar debido a su prestigioso festival de cine Internacional, uno de los más prestigiosos de Europa que se celebra a finales de octubre.
En estos últimos años, la ciudad ha realizado un esfuerzo por peatonalizar sus calles más céntricas en perjuicio de los automóviles pero para mayor bienestar de los viandantes, lo que supone una gran ventaja para los visitantes de esta villa.
No podemos dejar de dirigirnos a conocer la ciudad por todos sus puntos cardinales. Por el sur llegamos desde Zorrilla, hacia el este se encuentra el pasaje Gutiérrez: un bello lugar de galerías comerciales inspirado en los pasajes parisinos del siglo XIX y aprovechar allí la cercanía que tenemos con la zona de la Catedral, la iglesia de la Antigua, el Teatro Calderón y la Universidad, donde se hospeda la facultad de Derecho más antigua del país, para viajar en el tiempo. Hacia el oeste sería un error olvidarnos del río Pisuerga, su rivera adornada por la Rosaleda en el Paseo de Isabel La Católica, y la Plaza del Poniente con una Rosa Chacel eternamente sentada en uno de sus bancos gracias a una escultura realizada en bronce; y hacia el norte nos encontraríamos con una de las iglesias más impresionantes de la ciudad, la de San Pablo junto al museo de escultura policromada más importante del mundo y frente al Palacio Real edificado en el siglo XVI y habitado en numerosas ocasiones por Carlos I y la Emperatriz Isabel, Felipe II, y también por Santa Teresa de Jesús.
Pero ten en cuenta, si decides visitar esta histórica ciudad, que el clima no perdona. Los meses de verano el termómetro ronda los 30º pero en mitad de su frío invierno, puedes estar a bajo 0. Por algo la concentración de motos de enero recibe el nombre de Pingüinos.
Si visitas Valladolid, puedes alojarte en alguno de los hoteles que te recomendamos:
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