Podemos acudir desde ahíi hacia el Museo de Santa Cruz, el cual ocupa el edificio del hospital fundado por el cardenal Mendoza en el siglo XVI; aunque también se nos presentan otras dos opciones interesantes: dirigirnos hacia el casco histórico por la calle Comercio, o bien, bajar a la zona de La Vega donde disfrutaremos de la Ermita del Cristo de la Vega, que fue en su día famosa Basílica de Santa Leocadia. Su origen era visigodo y data del siglo IV en que se construyó un sencillo mausoleo para dar cobijo a los restos de la Santa martirizada y muerta por los romanos, y a la que posteriormente se la declararía patrona de Toledo.
En la parte alta del valle del río destaca el Parador de Toledo, uno de los mejores lugares para observar con detenimiento una bonita vista panorámica de la ciudad. Antes de llegar hasta él, veremos a nuestra derecha la Ermita de la Virgen del Valle, reedificada en 1626. En nuestro camino nos encontramos con numerosas rocas, en una de ellas se encuentra el sepulcro del príncipe Árabe Abu-Walid (según cuenta la leyenda), quien tras caer derrotado por el Cid Campeador es enterrado en este lugar a petición de los derrotados pues el príncipe moro pidió no abandonar nunca esta ciudad. Muy pocos localizar este lugar cuya roca que lo tapa tiene forma semi-humana.
Desde este envidiable paraje, divisaremos numerosos monumentos importantes de Toledo: Un conjunto de edificios presididos por una fachada impresionante que vigila la ciudad, hablamos de la Academia de Infantería a la derecha junto al Castillo de San Servando ya nombrado en el Cantar del Mío Cid y regado por el Tajo.
Si nuestro trayecto continúa descendiendo por el valle, atravesando los cigarrales que nos encontraremos por el camino, llegaremos al puente de San Martín y muy cercano está el Baño de la Cava.
Recomendamos también que no te vallas de Toledo sin conocer las ruinas del Circo Romano que se encuentran bajando justo por la Puerta Bisagra (la más importante de las nueve entradas de la muralla que conserva la ciudad) y adentrado en el barrio de la Reconquista.
Otra de las visitas obligadas es la de la Iglesia de Santo Tomé del siglo XII y su torre es uno de los mejores ejemplos de arquitectura mudéjar de la ciudad, aunque los visitantes van a Santo Tomé para contemplar la obra maestra de El Greco: El entierro del conde de Orgaz. Y, por supuesto, su magnífica Catedral. Levantada sobre el solar que ocupo una iglesia del siglo VII y posteriormente una mezquita. Las obras comenzaron en 1226 y se prolongaron hasta 1493. Este largo periodo de construcción explica la mezcla de estilos de la catedral: un exterior gótico francés puro, que se completa con arbotantes, un interior que conjuga diferentes elementos decorativos, mudéjares y platerescos, entre otros. En el campanario de la torre se conserva una campana muy pesada que se conoce con el nombre de La Gorda.
Si visitas Toledo, puedes alojarte en alguno de los hoteles que te recomendamos:
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