Todos estos restos, junto con sus extraordinarias murallas romanas del Paseo Arqueológico que circundan el casco antiguo de la ciudad sumerge al paseante en la época romana como pocas ciudades europeas pueden hacerlo, pero si además, el visitante se queda con ganas de más historia, puede acudir al Museo Arqueológico Nacional, el más antiguo de Cataluña, donde se encuentran materiales de los yacimientos arqueológicos de la ciudad y sus alrededores. Y, por si fuera poco, se puede realizar una ruta de piezas arqueológicas romanas de incalculable valor que se encuentran dentro de edificios públicos, particulares, bares, restaurantes, comercios...
Por ello, la UNESCO ha proclamado a Tarragona Patrimonio de la Humanidad. Tampoco queremos ofrecer una imagen de Tarragona de ciudad romana y repleta de restos, aquí podrás disfrutar de rutas impregnadas de otros periodos históricos, desde la Edad Media hasta el modernismo. Edificaciones medievales como los arcos góticos de la judería, la casa-museo Castellarnau y, como no, la catedral (foto). Esta catedral (la más grande de Cataluña) es el edificio más emblemático de la ciudad, ubicada sobre la antigua acrópolis de Tarraco y asentada en el lugar donde, con anterioridad, se levantó el templo dedicado a Júpiter. Este edificio es una fusión de épocas y estilos: pertenece al periodo de transición del románico al gótico, aunque posee elementos posteriores del renacimiento e incluso barrocos.
De todas las joyas de sus rutas renacentistas o barrocas debemos hacer especial mención del palacete del siglo XVIII donde localizamos al Museo de Arte Moderno.
Tarragona es sinónimo de calidad de vida, ha sabido mantener las ventajas de una ciudad no demasiado grande y aprovecharlas para saborear las posibilidades que le ofrece su ubicación geográfica y lo que esto significa para su desarrollo. Esto puede observarse en la zona portuaria, donde sus tres puertos, el pesquero, el comercial y el deportivo, conviven formando un ambiente en donde se encuentran el ocio del puerto deportivo, el comercio y las subastas pescaderas en el antiguo barrio del Serrallo.
Además, el clima de esta localidad invita a acudir a la playa durante gran parte del año. Asi, a una distancia corta del centro, se encuentran varias playas de agua limpia y arena fina. Son nueve las playas alineadas al norte de la ciudad. De entre todas, destaca la de Arrabassada.
No podemos abandonar esta ciudad sin visitar la necrópolis paleocristiana y su museo, donde pueden verse ánforas, sarcófagos, lápidas mortuorias y mosaicos. Ni tampoco el rastro de Bonavista, 50.000 metros cuadrados de comida y venta ambulante.
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