La capital, cuenta con unos parajes naturales que la rodean que, si bien no están comercializados como productos turísticos en sí mismos, son muy apreciados por sus habitantes como lugares de recreo, para tener una segunda residencia y para la práctica de actividades deportivas. Merece la pena darse un paseo, hay sitios realmente bonitos.
El valor artístico de Jaén es inmenso, contando con multitud de monumentos. Al visitar Jaén es imprescindible pasarse por la Catedral, la Iglesia de San Ildefonso o la Iglesia de San Antonio.
Si te gustan los eventos deportivos, lo mejor es que visites la ciudad en enero, ya que se celebra la popular carrera de San Antón. En cualquier caso si vas en agosto también podrás disfrutar del torneo del Olivo de fútbol, en el cual participan equipos de todo el mundo.
En la gastronomía jiennense existe un nutrido repertorio de tapas clásicas para picotear. Cuenta con una excelente cerveza de antigua y acreditada marca: El Alcázar. Platos muy afamados son las patatas a lo pobre, las espinacas al estilo de Jaén, las collejas y las famosísimas habas de Jaén, que admiten varios tipos de fritura. Todo muy rico si eres de buen comer.
La rica artesanía de Jaén es, en muchas de sus técnicas y por los materiales que se utilizan en las elaboraciones, heredera directa de la arraigada tradición musulmana. Sus manifestaciones artesanales más conocidas son las famosas alfombras y esteras bordadas a mano, la cerámica y la alfarería, y objetos elaborados con mimbre, esparto y otras fibras.
Visitar Jaén supone una ocasión única para conocer la España más profunda y andaluza, la que está llena de historia y de fusiones raciales y culturales. La auténtica España.
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