Miles de viajeros se acercan a sus calles, puentes y monumento. Miles de personas de todo el mundo se interesan por la historia de esta vieja ciudad que ha tornado su aspecto decimonónico en una de las más atractivas ciudades de Europa.
Oporto no renuncia a sus tradicionales encantos. La Baixa es la parte más antigua, de trazado medieval conserva todo su sabor. A lo largo de la señorial y romántica Avenida de los Aliados descubrimos bellos rincones, hostales, y cafeterías de añejas evocaciones al subir la empinada rua Dos Clérigos, topamos con iglesia barroca construida por Nasoni y cuya torre ha sido durante años verdadero símbolo de la ciudad
Otros lugares de singular interés son la plaza Almeida-Garret, y su iglesia dos Congregados, la Estaçao de Sao Bento. La Sé, del siglo XII, la rúa Do Loureiro o la rua Escura, el edificio gótico donde está la Livraria Lello, la más antigua de Oporto o los jardines del Palacio de Cristal.
En este último se ubica el Museo Romántico, lugar en el podremos degustar más de 150 vinos de Oporto diferentes. Y desde Vila Nova de Gaia, además de apreciar las mejores vistas de la ciudad encontraremos la mayor parte de las Caves, las bodegas de vino de Oporto.
Pero Oporto se asienta también sobre un mundo de ocio diverso que hacen de sus noches veladas de diversión o apacible entretenimiento. Y con la llegada de las nuevas construcciones allá en la zona de Boavista, como son la Casa da Música o el Museo de Arte Contemporáneo da Fundaçao Serralves, de Alvaro Siza- Viera. Oporto comienza su nueva andadura hacia la nueva Europa sin dejar de lado su riquísimo pasado ligado a la tradición, al trabajo a los caldos y por supuesto al Duero, donde los puentes nos van dictando a golpe de vistazo y paseo las frases con las que ha ido escribiendo la historia de esta bellísima ciudad.
Si visitas Oporto, puedes alojarte en alguno de los hoteles que te recomendamos:
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