También aquí, nos toparemos con el edificio más emblemático de toda la ciudad: su gran Mezquita Aljama que comenzó a construirse por Abd al-Rahman en el 785 pero debido al aumento de la población y de la importancia de Córdoba necesito de varias ampliaciones otorgándole la mayor riqueza y fastuosidad, como manifestación de poder y prosperidad ante el mundo musulmán y ante el entorno cristiano. Este monumento, realmente mágico y único, acoge a la Catedral cristiana construida en su interior a partir del año 1.237.
No podemos olvidarnos del palacio Episcopal situado frente a la fachada más occidental de la mezquita, edificado sobre los restos de un palacio visigodo. Y junto al que encontramos el hospital de San Sebastián hasta 1.816 y actualmente Palacio de Congresos edificado sobre los restos del Alcázar de los Omeyas en el año 1.512. En este paseo por Córdoba, estamos obligados a recomendar la visita al Alcázar de los Reyes Cristianos ubicado en el mismo lugar en que estuvo la Aduana de la Bética y conocidos, a partir de 1.359, como los Reales Alcázares.
El barrio del Alcázar Viejo o de San Basilio está por detrás del Alcázar, entraremos en él siguiendo la calle de las caballerizas del palacio y descubriremos los patios populares que pueden ser visitados en el mes de mayo.
Córdoba huele a historia, a sabor, sus rincones podrían contarnos leyendas que aun no tienen fin y que se remontan a épocas muy lejanas. Córdoba tiene encanto, una ciudad en la que dejamos de mencionar infinidad de edificios, de plazas, de iglesias, de riqueza. Casi es imperdonable dejar de mencionar joyas como las iglesias de San Miguel, San Hipólito, San Andrés, museos como el Municipal Taurino, de Bellas Artes, de Julio Romero de Torres; la plaza de la Corredera, de las Cañas... Córdoba nunca acaba. Pasear por esta ciudad implica recorrer sus museos, entrar en sus patios y empaparse de siglos de fusión de culturas diferentes.
Si visitas Córdoba, puedes alojarte en alguno de los hoteles que te recomendamos:
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