No hay parte del cuerpo que no sea susceptible de ser adornada. Ésta debe ser la máxima de los jóvenes de hoy, para los que no hay secretos en lo que a piercings se refiere. El último en llegar, el piercing dental, una nueva manera de personalización de sonrisa.
La mejor ubicación de un piercing dental en la boca es en los caninos e incisivos superiores porque la relación con los labios es menos agresiva y está más preparada.
La pieza se puede poner en cualquier diente, sea éste natural o implante de resina de porcelana, exceptuando el de metal.
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