En Singapur comienza su carrera fotográfica, pese al desacuerdo de su padre. De allí es deportado a Australia. En la isla pasará una temporada en un campo de internamiento por sus orígenes judíos y la influencia nazi pero más tarde, en los últimos años de la II Guerra Mundial, es reclutado en el ejército australiano hasta el fin de la contienda.
En la época de posguerra monta un pequeño estudio de fotografía en Melbourne y retoma su andadura artística. Además conoce a su futura mujer, June Browne.
Se va a Londres para aprender más del campo de la moda y dos años después se traslada a París, donde trabajará para revistas de la talla de Vogue o Elle y vivirá la mayor parte de su vida.
Es en París donde su carrera profesional sube como la espuma en éxito y calidad y empieza a ser reconocido por todo el mundo, principalmente como fotógrafo de moda. Los últimos años de Newton se sitúan entre Montecarlo y Nueva York.
El trabajo de Newton es característico. Si bien la parcela de la moda es la más conocida, sus fotografías no sólo se quedan en bellas modelos y ambientes lujosos.
El talento de Newton va más allá. El aura de elegancia y sobriedad impregna el acetato del alemán, aficionado al desnudo y a la seducción femenina. Siempre ha sido un enamorado de la belleza de la mujer y ha sabido plasmarla como nadie.
Falleció a los 83 años pero siempre nos quedará su legado de buen hacer y maestría, sobre todo con la mujer. |