Amateurs y profesionales disfrutarán de una moto más que completa. A una gran motorización como es la de los modelos expuesto se une un diseño único. Esta característica principal de Aprilia hace que la RXV sea inconfundible. Los italianos tienen gran habilidad en aunar estética y potencia como pocos.
Respecto a este último apartado, la RXV monta un V2. “Aprilia ha sido el primer fabricante en el mundo que ha creído en la arquitectura V2 en un segmento en el que nadie aún había osado tanto. Un producto de altísimo nivel que ha demostrado en la pista una fiabilidad total. La homologación no ha privado a este motor de su tecnología y prestaciones”, dicen desde la marca.
Y es que el motor de esta off road es una joya: inyección con cuerpos de mariposas, centralita programable con dos mapas de potencia y un “cigüeñal monolítico extremadamente compacto y ligero”. A ello, unimos un chasis mixto tubular de aluminio y basculante escultural.

La novedad desde atrás
La parte posterior es otra de las novedades, pues tanto colín como iluminación se alejan de los canones marcados por las todocaminos. Un vistazo a esta moto nos transmite agresividad. Un carácter que se enfatiza con los colores rojos y blancos que la adornan y la hacen más agresiva.
Más. El nuevo basculante es de aluminio en su totalidad y ha sido aligerado, consiguiendo una mayor tracción. Además, un sistema de bieletas progresivo acciona el monoamortiguador Sachs. En la delantera, la horquilla de barras invertidas de 45 mm tiene nuevos reglajes para incrementar la estabilidad sobre superficies rápidas.
Respecto a la frenada, la RXV monta pinzas Nissin combinadas con discos wave aligerados. Un equipamiento que proporciona un control excelente hasta en las condiciones más extremas y difíciles.
|