Parkour o arte del desplazamiento. Así se conoce a este deporte de ámbito urbano. Está de moda. Cada vez son más los jóvenes lo practican. Su ideario: desplazarse de un lugar a otro lo más fluidamente. Su lema: “Ser y durar”. O lo que es lo mismo, ser fuerte para ser útil.

En España se está convirtiendo en una práctica habitual en las ciudades. Aun así, llegó con retraso. Esta práctica nace a principios de los 90. Aparece en Evry y Lisses, dos ciudades francesas. Raymond Belle lo pone en marcha. Este ex soldado vietnamita y del cuerpo de bomberos francés comienza a entrenar y a preparar físicamente a un grupo de jóvenes. Belle quería inculcar a los jóvenes que había que ser fuertes para ayudar a los demás y proteger a su familia.
Nacía el arte del desplazamiento. La base del movimiento sería la fuerza, la rapidez, la eficiencia y la belleza. Todo vale si se cumplen estas premisas: carreras, saltos, flexiones. No hay obstáculos insalvables. No.

Más datos. Los traucers saben que priman los valores familiares, la hermandad, el respeto, la lucha, la autosuperación y el coraje. Poco después del inicio de esta forma de vida surgieron las discrepancias. Y eso que tenía que haber hermandad.

Así las cosas, David Belle y Sébastien Foucan, dos de los miembros más destacados eligen su propio camino. Renombraron este deporte. Esta filosofía. Ellos lo llamaron Parkour. La traducción al castellano sería recorrido. Los jóvenes franceses se sintieron cada vez más y más atraídos por esta modalidad deportiva. Poco después, Foucan se separó de Belle. Puso en marcha el free running. La variante de éste se puso de moda en el mundo anglosajón. Contribuyó a ello los documentales que se hicieron sobre la persona de Foucan como ‘Jump London’ o ‘Jump Britain’. Pese a esta variedad de nombres. Todos nacieron y se inspiran en el primitivo arte del desplazamiento.

Físico necesario
Una buena condición física es necesaria. Es vital para ir a más en este deporte. Los saltos que se hacen en el parkour, por ejemplo, son arriesgados. Muy peligrosos. Además, si no tenemos la preparación adecuada nuestro cuerpo estará lesionado continuamente. Y claro, de esta forme nada de ejercer el arte del desplazamiento. Todo lo contrario. Más bien ejerceríamos el calentamiento de sofá.
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A las condiciones físicas hay que sumar una buena técnica. Los más expertos aseguran que para llegar a ser un buen traceurs la técnica se tiene que convertir en un gesto natural. Los que practican el parkour saben que no tienen que molestar al resto con sus ejercicios. Tampoco tienen que poner en peligro su propia vida si no saben con certeza que van a superar un obstáculo. Y lo más importante, no compiten con otras personas. Aun así siempre hay algún inconsciente que se salta estas recomendaciones cuando le viene en gana.

El parkour no requiere de un equipo para practicarlo. Nada de eso. Solo se vale de un calzado deportivo cómodo. Eso sí, que agarre bien y, lo más importante, que sea capaz de amortiguar los grandes saltos. Una cosa más: que esté bien atado. No hay más. Este deporte rehuye de complementos. Recordemos, busca la fluidez. No quiere elementos superfluos.
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