Fundada en 1954 como base secreta para la compañía de armamento Lockeed Aircraft Corporation, está envuelta por numerosas historias relacionadas con el universo OVNI.
Los medios de comunicación comenzaron a hablar de este lugar en 1987. Un incendio hizo que el Gobierno tuviera que reconocer la existencia de esta situación militar. El nombre proviene de una división en zonas que hizo el gobierno estadounidense para la administración de servicios con la intención de designar una porción del desierto de Arizona
En el lugar se han probado aeronaves como la misteriosa D-21 Tagboard drone, un pequeño transporte secreto para tropas (VTOL), un crucero secreto para misiles y el hipotético avión espía Aurora.
En 1989, un antiguo técnico que trabajó en el Área 51 afirmó que sobre esa zona había una intensa actividad OVNI. Robert Lazar señaló que en su estancia en el complejo militar trabajó cinco meses como científico y que en este tiempo contempló como el Gobierno americano dirigía desde allí un programa de búsqueda de nueve platillos volantes. Las amenazas y los intentos de asesinato se convirtieron en una constante en su vida. Los periodistas que intentaron seguir los pasos de Lazar siguieron una suerte similar.

Centro especulativo
Desde ese momento, el Área 51 se convirtió en centro de numerosas elucubraciones. Para algunos era el lugar de almacenaje, examen e investigación de una nave espacial extraterrestre, de estudio de sus ocupantes y la manufactura de naves basadas en tecnología extraterrestre. Hay quienes van más allá, diciendo que es lugar de reuniones o labores comunes con extraterrestres o el desarrollo de los viajes en el tiempo y tecnología de teletransportación.
Pero este lugar no es sólo conocido por tener una alta actividad de avistamiento de OVNIS. Ni mucho menos. Muchos de los trabajadores de este lugar dicen que en el sector S4 hay almacenados restos de platillos volantes.
El propio Lazar informó de que pertenecía a un equipo de 22 ingenieros que estudiaban el modo de propulsiones de los ovnis. Es más, el científico señaló que pudo acceder a numerosa información sobre estas máquinas y sus ocupantes. No fue hasta el 14 de julio de 2003 cuando el Gobierno Federal admitió la existencia de la instalación.
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