Ideas contradictorias. Defensores y detractores. Las abducciones de humanos por seres de otros planetas han generado y generan un intenso debate entre estos dos colectivos. Los últimos consideran normal que se niegue la existencia de estos casos únicamente por el temor que provoca reconocer estos hechos. Algunos, incluso, señalan que estos casos no son más que alucinaciones de la mente humana.
Los defensores de estos casos van más allá. Y dicen que los que no creen en estas posibles situaciones son totalmente negacionistas, aduciendo que son los mismos que se han postulado en contra de los avances tecnológicos o que condenaron por sus ideas a Galileo.
Los defensores más extremistas de la existencia de contactos extraterrestres consumados señalan que son los propios gobiernos -que saben de la existencia de estos encuentros- los que se afanan por tapar la verdad.
Las críticas crecen. Los que no creen en estos fenómenos paranormales no encuentran explicación para el transporte del ser humano a la supuesta nave extraterrestre. Los deferensores contestan. Aseguran que los extraterrestre utilizan máquinas teletransportadoras para realizar el transporte.

Similitud desmemoriada
Las personas que dicen haber sido secuestradas narran una historia similar. Hablan de grandes salas similares a laboratorios, anomalías en su cuerpo tras el supuesto secuestro y sienten una rara sensación de haber pasado un tiempo prolongado. Además, no suelen recordar casi nada de lo que les ha ocurrido en ese margen de tiempo.
Para Thomas E. Bullard, experto en estos temas que analizó más de 300 casos de este tipo, destaca ocho elementos claves de las abducciones: captura, examen, deliberación excursión, viaje a otros mundos, teofanía, regreso y consecuencias.
Lo ocurrido durante ese tiempo perdido supuestamente puede saberse mediante regresión hipnótica, mediante las cuales se somete al abducido a un estado de hiperrelajación en el que las imágenes que la memoria consciente se resiste a recordar afloran progresivamente.
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